El problema
Millones de tubos de pasta de dientes y de cepillos acaban en basureros y tardan hasta 400 años en descomponerse. Nuestra conciencia nos invita a apostar ecológico y sin plástico en la cosmética y en la cocina, pero cuando se trata de la higiene bucodental, seguimos comprando el mismo tubo de dentífrico de toda la vida sin cuestionarnos.


